Según las autoridades, Omar Mir Sediq Mateen, un estadounidense de 29 años, hijo de inmigrantes afganos y autor del reciente atentado en una discoteca gay en Florida sí se motivó en su religión al asesinar más de 50 personas, en su mayoría homosexuales, y dejando decenas de personas con heridas graves. Al principio, las autoridades no podían asegurar si había sido el fanatismo islámico o simple homofobia lo que inspiró al terrorista en sus acciones. Sus padres dijeron públicamente que no tenía nada que ver con el Yihad, la guerra santa de los musulmanes contra todo lo que consideran como infieles a Dios, pero se descubrió que momentos antes del asalto, Omar llamó al 911 jurando lealtad al Estado Islámico, el grupo terrorista islámico más poderoso en la actualidad.
El ISIS lo alabó como un soldado del califato y orgullosamente se responsabilizó de los actos cometidos.
El Corán y el Hadiz, ambas escrituras sagradas para el pueblo musulmán, contienen condenas de los actos sexuales entre personas del mismo sexo. Dos suras citan la historia de los sodomitas, el pueblo de Lot, quienes fueron castigados con su destrucción por participar en actos homosexuales. De hecho, la homosexualidad es considerada un delito y está prohibida en la mayoría de países islámicos, como en Arabia Saudita, Irán e Irak. Legalmente, las relaciones homosexuales pueden ser percibidas con pena capital en varios de los estados musulmanes.
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