sábado, 18 de junio de 2016

MOZART: LA GENIALIDAD DE LA SIMPLICIDAD

      Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) es considerado por muchos como el mayor genio musical que jamás haya existido. Luego de siglos, sus trabajos siguen deleitando a los públicos de todo el mundo, ya sea con una ópera, una sinfonía, un concerto o una sonata. Él tenía mucha facilidad para elaborar sus obras que hoy en día son consideradas creaciones de un genio y por esto siempre que se habla de Mozart no se puede ignorar el hecho que era un ser prodigio. A continuación, un fragmento de la película Amadeus (1984) donde Antonio Salieri, un destacado compositor de la época, le compone una marcha de bienvenida a Mozart y se la muestra. Como resultado, Salieri espera agradecimiento por parte de Mozart, pero en realidad, Mozart impacta a todos en la sala por haberse memorizado la pieza con solo una vez de escucharla y la modifica.
   En el mundo de la ópera y la música clásica muchas personas creen que las obras deben ser complejas, diciendo que todo aquello que es sencillo no es bueno. Por ejemplo, los wagnerianos  dicen eso sobre las óperas de Verdi, asimilando la simplicidad como algo negativo. Mozart compuso muchos trabajos complejos, pero en realidad en su repertorio destaca una cosa: Sólo se escucha lo que debe haber el la pieza, ni más ni menos. Su sencillez era lo más similar a la perfección musical. Ya sea un hermoso clarinte acompañado de algunos instrumentos de cuerda o un piano solo, siempre están perfectamente guiados por una partitura sencillamente perfecta. Además de eso, Mozart ayuda con su música al desarrollo intelectual de los seres vivos y los cantantes líricos consideran que es lo mejor para aprender a cantar bien.

1 comentario:

  1. Cuanto daño hizo esa película de Milos Forman. Desde mi punto de vista, salvo el Requiem y poco más, los música de Mozart es extremadamente aburrida, desprovista de todo lo que hace interesante la música. La disonancia es en música lo que las especias son a la comida. La música sin disonancias es, para mí, un plato desprovisto de todo sabor. Tanto Bach como Beethoven hicieron una música infinitamente más interesante pero no tuvieron una película de tanto éxito ni tan repleta de tópicos fáciles de llegar al gran público.

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